El sui sui madrugador

Al amanecer, en un pueblo de la selva de San Martín, el sui sui empieza a cantar. Su trino acompaña el inicio de la jornada de los campesinos, que se preparan para abrir surcos, sembrar y trabajar la tierra. El pequeño pájaro agradece la vida con su canto y recorre las ramas, las flores y el cielo temprano.

Un día, unos cazadores lo observan y creen que pueden obtener dinero con él. No ven al sui sui como un ser vivo, sino como un objeto: imaginan sus plumas convertidas en adornos y su cuerpo expuesto en jardines o bufetes. Mientras preparan el arma, el pájaro sigue cantando sin saber que está en peligro.

La hormiguita isula, amiga del sui sui, descubre las intenciones de los cazadores. Sin esperar ayuda, se lanza sobre uno de ellos y lo muerde varias veces en los pies, las manos, la cara y las rodillas. El dolor impide que el hombre accione el arma y permite que el pequeño pájaro continúe libre.

La noticia es celebrada por los animales del bosque, entre ellos el gallito de las rocas y su esposa Rosita. El cuento recuerda que los pájaros, los insectos, los árboles y todos los seres del bosque tienen derecho a vivir. Una historia que defiende la vida silvestre desde la amistad y el valor de los más pequeños.

El sui sui madrugador

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